jueves, 20 de julio de 2017

Intervención en la comunidad: salvar vidas y reducir costes en salud


Recientemente leía un interesante post bajo el nombre From treating the ill to preventing the illness, firmado por Natalie Orenstein y Barbara Ray, de Build Healhty Places y colgado en Medium en su versión internacional. Me llamó la atención el subtítulo que, traducido del inglés al español, es algo así como: hospitales y sistemas sanitarios exploran alianzas para el desarrollo de las comunidades que permitan salvar vidas y ahorrar costes. La cuestión inicial, pero de profundo calado, es que los pacientes sobre todo cuando pertenecen a grupos desfavorecidos socioeconómicamente, no tienen la opción, o les es extremadamente complicado, seguir las pautas médicas incluso de cambio de hábitos de vida debido a los condicionantes del contexto, es decir, de la comunidad en la que habitan. Tyler Norris,vicepresidente de Total Health Partnership del Kaiser Permanente, dice que se trata de “circunstancias en las que el medio conspira contra los cambios de hábitos en salud.”         


Los pacientes más desfavorecidos socioeconómicamente, presentan dificultades para seguir las pautas médicas y recomendaciones de cambio de hábitos de vida debido a los condicionantes del contexto

Situar el foco en los condicionantes sociales de la salud no es solo una cuestión de responsabilidad social, es también una forma inteligente de gestionar la salud de la población de forma eficiente en términos económicos. Algunas iniciativas internacionales como la Affordable Care Act (ACA), más conocida internacionalmente como Obamacare, proponía acuerdos compartidos a los sistemas y proveedores de salud para mejorar las condiciones de la comunidad en la que prestan sus servicios. Para ello se añaden incentivos por mejoras de la salud de la comunidad o penalizaciones por incumplimientos. La cuestión de base es bien sencilla; decir a un paciente con diabetes que debe mejorar su alimentación, perder peso y hacer ejercicio es una recomendación correcta. Sin embargo, en ocasiones el paciente solo puede adquirir comida en tiendas de licores o establecimientos atestados de comida basura y, salir al parque a hacer ejercicio después de la jornada laboral, podría tener graves consecuencias debido a la inseguridad en el barrio. Entonces ¿Para qué sirven las recomendaciones - se preguntan las autoras del artículo-  si las personas afectadas no pueden llevarlas a cabo debido al entorno en el que viven?

La cuestión no es sencilla, pero hay números que pueden despertar voluntades esquivas sobre el camino a seguir. De acuerdo con cifras de Kaiser Permanente, en el caso de Estados Unidos, el 1% de los pacientes provocan el 23% de los costes sanitarios que son susceptibles de medidas de prevención. Y señalan que determinadas intervenciones en mejoras en la comunidad de alcance relativamente limitado podrían aportar reducciones relevantes en los costes sanitarios vía mejoras en la salud de la población. 



Sin embargo y pensando en nuestro país la solución no es sencilla, y mucho menos de forma genérica en un modelo de sistemas sanitarios descentralizados, politizados y sometidos a los vaivenes ideológicos del momento. A menudo, más interesados por el debate público-privado, los recortes, la financiación y los conflictos internos en materia laboral y de gestiónque de cuestiones como las que se abordan en este tipo de reformas o actuaciones.   

Un ejemplo interesante y que ilustra la línea de estrategias que podrían seguirse según el modelo de intervención en la comunidad mediante colaboraciones es el caso de Detroit, en Estados Unidos. Una colaboración entre el Trinity Health y el IFF conjuntamente con la Covenant Community Care, realiza transformaciones enfocadas en la adecuación de clínicas infrautilizadas en centros altamente cualificados (FQHC) para prestar servicios a las poblaciones en función de sus capacidades y circunstancias económicas, dentro de un modelo denominado Healthy Village. Un modelo de atención en el que el hospital se siente parte de la comunidad y su desarrollo en materia de mejoras en la salud de la población de forma más directa.


NO SOLO HOSPITALES

Las compañías aseguradoras de servicios de salud en Estados Unidos también invierten en la comunidad siguiendo este modelo de prevención de costes sanitarios, si bien la rentabilidad de las inversiones, no tiene el mismo patrón económico financiero que en el sistema de pólizas de seguros en España.




Hay que intervenir sobre estos pacientes que son los que impactarán en mayor medida en la sostenibilidad de los sistemas de salud a medio y largo plazo

Lo cierto en cualquier caso es que la vivienda, la atención preventiva y los servicios sociales son un nuevo territorio para las aseguradoras de salud en el caso americano, y quizá con un poco de imaginación en nuestro país las compañías aseguradoras también podrían buscar sistemas de colaboraciones público-privadas con base en los resultados en salud de la población. Según un informe reciente del IDIS hasta 7,4 millones de españoles cuentan con una póliza de salud privada, lo que no quiere decir que no hagan uso legítimo de su derecho a la sanidad pública –que además paga la mayoría vía nómina o cuota de autónomo- cuando lo necesitan, especialmente cuando se trata de intervenciones graves y de alto coste económico. 

Mucho se habla en foros y eventos sanitarios de la transversalidad de la responsabilidad a la hora de conseguir resultados en salud, y de aquello tan “bien sonante” como es la salud en todas las políticas. Quizá, y dado que desde el año 2006 no paramos de mencionar y hablar de dicha línea de actuación estratégica, deberíamos plantearnos pasar ya a la acción con proyectos concretos y palpables en los que intervenir en las poblaciones diana con objetivos e indicadores de seguimiento a través de la mejora del entorno y las condiciones de vida de quienes, de lo contrario, impactarán en mayor medida en la sostenibilidad económica de los sistemas de salud a medio y largo plazo.  

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