viernes, 17 de febrero de 2017

Riesgos y amenazas en la sanidad española


Todas las organizaciones deberían tener, siquiera por prudencia, un adecuado análisis de su situación estratégica. Uno de los modelos más conocidos es el llamado DAFO. Acrónimo de los cuatro conceptos que lo componen: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Básicamente lo primero que hay que hacer notar cuando se realiza el análisis por primera vez, es el hecho de que se compone de dos ejes: uno interno y otro externo. Los riesgos y amenazas habitualmente se analizan desde la perspectiva que introducen los factores externos.



Esquema del análisis DAFO.

LA SANIDAD COMO ORGANIZACIÓN: SUS RIESGOS Y AMENAZAS
La sanidad pública en España se compone de un conjunto de organizaciones descentralizadas a nivel autonómico y un Ministerio dependiente del gobierno central. Tradicionalmente la sanidad ha sido valorada con un alto nivel de aprecio por parte de la ciudadanía por la calidad de la asistencia. Además, el discurso político ha reforzado esa percepción basando su mensaje en algunos conceptos fáciles de entender y muy rentables políticamente como son una sanidad universal y gratuita. Sin embargo, tras esas apreciaciones se vislumbran algunas amenazas y factores de riesgo interconectados que conviene gestionar. En un artículo titulado El Sistema Sanitario en España: entre lo que no acaba de morir y lo que no termina de nacer, Guillén López y Beatriz González en “Papeles de Economía Española” nº 147, identifican cinco riesgos.
  1. Tensiones al alza en los precios de los inputs
  2. Los déficits de gobernanza y de incentivos: en busca de un “modelo”
  3. El espacio para la colaboración público-privada y el papel de los seguros privados 
  4. Los consensos en política sanitaria y la inoperancia del “buenismo”
  5. Cobertura y universalismo de “barra libre”

Las tensiones al alza en los precios de los inputs, vienen en parte por la vía salarial de los profesionales de la salud que, con datos en la mano, muestran que la retribución media estaría por debajo de la media salarial de la economía. Si bien existen factores que relajan la tensión y que estarían relacionados con la ausencia de riesgos financieros del sistema asociados a la productividad profesional. En cualquier caso, una mejora de la economía parece que traería inmediatas reivindicaciones en el terreno salarial. Por otro lado, a pesar de que el RD 16/2012 introdujo medidas de copago adicionales en los medicamentos (con impacto en los pensionistas), el gasto farmacéutico continúa sometido a fuerte presión alcista, en especial el hospitalario asociado a nuevos medicamentos (recuérdese el caso Hepatitis C).   


Los déficits de gobernanza pueden estar directamente relacionados, entre otros factores, con el sistema de retribución del profesional que no incluye a un nivel adecuado el rendimiento como factor esencial en un modelo de retribución variable. Asumir responsabilidades de forma más directa por parte de los gestores con sistemas claros de valoración y responsabilidades compartidas estaría quizá más en línea con una gestión adecuada del riesgo inherente a posibles carencias de modelos productivos y eficientes de gobernanza.
 

Si buscamos eficiencia y sostenibilidad en sanidad la “barra libre” no debería ser la norma

Por otro lado, la colaboración público-privada precisa del mayor grado de transparencia posible en términos de eficiencia, costes y sobre todo de buenas prácticas en la gestión y conflicto de intereses. La penetración de seguros privados sanitarios en la actividad del sector ha seguido creciendo, llegando a alcanzar en algunas zonas del territorio nacional cotas superiores al 30%. Sin embargo, la colaboración público-privada continúa siendo un debate encendido e ideologizado que con frecuencia hace difícil de entender los mecanismos de convivencia que podrían llevar a una mayor eficacia y eficiencia de los recursos en términos generales y en beneficio de los ciudadanos.

Dicen los autores del artículo mencionado que “el buenismo es inoperante porque está vacío conceptualmente de guías precisas y evaluables para la acción”. No podría estar más de acuerdo con esa afirmación y, de hecho, vinculada a las acciones de responsabilidad social que empresas y organizaciones llevan a cabo encaja igualmente como anillo al dedo. Y añaden que si no se precisa es difícil saber de qué estamos hablando. En este sentido ayer miércoles Inidress presentó el Decálogo de la Responsabilidad Social Sociosanitaria, con la intención de fijar, junto con sus grupos de interés, aquellos conceptos esenciales y vinculados a una gestión de las organizaciones desde la perspectiva de los impactos económicos, sociales y medioambientales. Un documento que ayudará a precisar y entender a empresas e instituciones, acerca de los modelos de responsabilidad social sociosanitaria.


Si buscamos eficiencia y sostenibilidad en sanidad la “barra libre” no debería ser la norma, porque entre otras consecuencias, quizá sutiles, el hecho es que una mala asignación por exceso pone en peligro la equidad haciendo recaer en mayor grado los recursos disponibles en aquellos que consiguen un posicionamiento ventajoso de salida.

domingo, 12 de febrero de 2017

Hospitales eficientes y responsables


Cuando apuntamos a los culpables de la escandalosa contaminación que se produce en nuestras ciudades pensamos en los coches, los vertederos, las calefacciones… Pero no solemos reparar en uno de los edificios presente en toda gran urbe que más impacto medioambiental genera: el hospital.


“La acción para hacer algo sobre medio ambiente es una cuestión de voluntad, de responsabilidad”

Como ha apuntado Luis Mosquera, presidente de la Asociación Española de Ingeniería Hospitalaria (AEIH), en el IV Foro de Responsabilidad Social Sociosanitaria, en un año, el consumo eléctrico de un hospital de tamaño medio es equivalente al que realizan 13.000 viviendas, unos 40.000 habitantes; en calefacción al que generan 5.000 viviendas, unos 12.000 habitantes; un centro nuevo, con una buena instalación, genera en torno a 9.000 toneladas de CO2, el equivalente a 7.000 coches;  y si hablamos de residuos, genera tres millones de kilos al año.


“Son datos apabullantes que nos obligan a tener algo de consideración al respecto”, apunta Mosquera. Claro está que este consumo tiene una repercusión económica, pero el impacto de los suministros energéticos en el presupuesto de un hospital, asegura el presidente de la AEIH, no supera el 2%. “La acción para hacer algo sobre medio ambiente y para que nuestros hospitales no tengan un impacto tan importante sobre el mismo es una cuestión de voluntad, de responsabilidad”, apostilla.



Así lo entiende también Jesús Pérez Toribio, director de Gestión del Hospital Universitario Río Hortega (Valladolid), que está participando en el proyecto europeo Life Smart Hospital, orientado a reducir la huella climática de los centros y avanzar hacia la neutralidad de las emisiones de carbono.



Gracias a la instalación de paneles solares, uso de agua de pozo y muchas otras medidas de ahorro energético, en solo cuatro años (de 2010 a 2014) el hospital vallisoletano ha logrado reducir el consumo de electricidad en un 30%, el consumo de gas en un 45% y el de agua en un 50%.



Luis Mosquera sobre el impacto ambiental de los hospitales. (Redacción Médica)
UN EJERCICIO DE RESPONSABILIDAD SOCIAL

“Consumir solo la energía que necesitas y no por despreocupación consumir más, hace que las emisiones que se emiten a la atmosfera y los recursos hídricos que se consumen sean sostenibles en el tiempo”, asegura Pérez Toribio. Pero el hospital, además, debe servir de ejemplo al resto de la sociedad. Si su objetivo es velar por la salud de los ciudadanos, también debe mostrar el camino a seguir en respuesta al cambio climático.


El mayor ahorro se consigue gastando menos, y para ello es fundamental la sensibilización del personal del hospital

“Sentíamos que el ciudadano debía tener conciencia de lo que se estaba haciendo”, explica el gerente de Río Hortega. “El esfuerzo que estábamos haciendo en el hospital hizo que nos planteáramos hacer una memoria de Responsabilidad Social. Las grandes empresas lo hacen no solo para garantizar que su producto es mejor sino para presentar una diferencia frente a los competidores. Nosotros lo que buscamos es crear una tranquilidad en la gente que deja su salud en nuestras manos, para que sea conocedora de que no solo son buenos los cirujanos, sino que estamos trabajando a nivel social, económico y medioambiental”.


En esta línea trabaja también la Fundación Hospital Calahorra (La Rioja), centro pionero en gestión medioambiental, que cuenta con la certificación ISO 14001 desde 2005. Un esfuerzo que, como explica Vanesa Jiménez Lacarra, coordinadora de la Unidad de Mantenimiento del centro, busca “una sistemática normalización de una forma de trabajar”.



Todos los expertos coinciden en señalar que el mayor ahorro se consigue gastando menos, y para ello es fundamental la sensibilización del personal del hospital, a través de la educación pero también, explica Jiménez, mediante auditorías internas como las que se realizan en su centro.



Vanesa Jiménez Lacarra y Jesús Pérez Toribio durante el debate. (Joana Huertas / Sanitaria 2000)

UN HOSPITAL EFICIENTE DESDE SU INAUGURACIÓN

Pese a la crisis, en los últimos años se han abierto una veintena de nuevos hospitales en España, destinados a sustituir edificios antiguos que habían quedado obsoletos –como es el caso del Hospital Universitario de Burgos, donde se ha celebrado el IV Foro de la Responsabilidad Socio Sociosanitaria–.


“Debemos huir de los hospitales muy compactos, que a lo mejor funcionan muy bien pero no entra un rayo de sol”

Estos nuevos edificios tienen que cumplir con nuevas normativas, que los hacen más eficientes, pero, como apunta César Arribas, director de Proyectos de Arquitectura Hospitalaria en Árgola Arquitectos, no todos están diseñados como debieran.


“El mejor hospital no es el más grande, ni el más espectacular, sino el que aprovecha mejor el espacio”, asegura Arribas. Para ello es fundamental que su orientación sea norte-sur, lo que permite aprovechar al máximo la luz solar, algo que no siempre es posible debido a la parcela en la que se va a construir, “que suele ser bastante mala”. Y la forma, asegura, también es importante: “Debemos huir de los hospitales muy compactos, que a lo mejor funcionan muy bien pero no entra un rayo de sol en la vida”. Aunque en ocasiones, entra demasiada. El arquitecto ha arremetido también contra la moda de hacer edificios con paredes acristaladas: “Es absurdo, al final tienes que estar poniendo protecciones para que no entre el sol”.



El arquitecto César Arribas durante su intervención en el foro. (Joana Huertas / Sanitaria 2000).

En Europa solemos presumir de estar a la vanguardia en estas cuestiones, pero, como explica Arribas, en este caso haríamos bien en mirar a Latinoamérica. “En estos países, parece mentira, pero hay una concienciación con la sostenibilidad mayor que la de aquí”, asegura. “Tienen una manera de concebir los proyectos más americana en la que las instalaciones son importantes desde el principio, y tienen muy en cuenta todo este tema de aprovechar los recursos”.


“Con el cambio climático que se nos viene encima tenemos que hacer un cambio general en la manera de proyectar los edificios”, ha concluido Arribas. “Todo esto es necesario hacerlo desde el principio. Se pueden arreglar, pero cuanto antes se haga es mucho mejor”.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Códigos Éticos y de Conducta Globales


Las grandes corporaciones suelen tener códigos de conducta globales, además de las lógicas adaptaciones a los países donde operan, ya sea por razones culturales, o derivadas de la necesidad en función de las regulaciones nacionales. Según lo definía Archie B. Carroll, un Código Global de Conducta puede ser definido como el conjunto de pautas y principios de prácticas en los negocios enmarcadas en un estándar ético que concierne a los empleados de la organización. Hay que tener en consideración, no obstante, que un Código de Conducta es un instrumento de autorregulación, ya sea interno y relativo a una organización en particular o elaborado por una asociación de entidades y que afecta a todas aquellas que pertenecen a la misma.
 

TRES TIPOS DE CÓDIGOS DE CONDUCTA GLOBALES

La clasificación genérica que Carroll incluye en su artículo contiene tres tipos de códigos globales: 1) internos de una empresa, 2) elaborados por una asociación o patronal y 3) códigos globales de organizaciones transnacionales.


Una de las ventajas fundamentales de disponer de un código ético es la prevención de perjuicios derivados de incumplimientos legales

Un elemento común a los Códigos de Conducta Globales es que suelen ser parte de un programa ético de mayor calado y, por lo general, dirigidos y bajo la responsabilidad de una figura conocida como ethic officer. 

El programa ético suele incluir además auditorías de cumplimiento, formación en la materia, medidas sancionadoras, líneas de comunicación y procesos de toma de decisiones entre otros aspectos en la órbita de la conducta de los empleados y de la organización en su conjunto.

No cabe duda de que una de las ventajas fundamentales de disponer de un código ético, y aún más de un programa ético, es la prevención de perjuicios derivados de incumplimientos legales por parte de los miembros de la empresa o incluso el hecho de que pueda actuar como atenuante en litigios por incumplimientos. 


BENEFICIOS Y CONTENIDOS DE LOS CÓDIGOS DE CONDUCTA

Parece conveniente en todo caso disponer de un código ético o de conducta. No obstante, hay varias alternativas y esencialmente se puede optar por la elaboración de uno propio o la adhesión a uno ya existente. Algunos autores defienden que la mejor opción es el código de conducta elaborado internamente por la empresa y auditado externamente, dado que puede ser analizado en detalle en su relación específica con la organización y no caben alusiones a una posible falta de adecuación entre el código y el contexto de la empresa en particular.  


Fuente: Elaboracion propia (M. A. Moyano) a partir de Archie B. Carroll.

De hecho, los códigos elaborados para un conjunto de empresas como es el caso de una patronal, precisan de un esfuerzo importante en la inclusión de los grupos de interés en el proceso de elaboración. Es imprescindible que el mayor número de miembros se sientan partícipes y protagonistas de los contenidos del código, para de ese modo facilitar el que se impliquen en cumplir y hacer cumplir lo que en ellos se recoge.


Fuente: Elaboracion propia (M. A. Moyano) a partir de Archie B. Carroll.

LA IMPORTANCIA EN SANIDAD

La relación de los códigos éticos y de conducta con la responsabilidad social es directa y evidente y, en el sector sociosanitario, más aún si ello es posible. En nuestro país una buena parte de la sanidad, por no decir la mayor parte, es pública, lo que introduce elementos adicionales desde el punto de vista legal en la relación de la industria del sector y sus trabajadores con el profesional sanitario.


La actuación inapropiada de una organización tiene un impacto negativo sobre el sector en su conjunto

El sector farmacéutico y el de la tecnología sanitaria han sido frecuentemente objeto de duros escrutinios sociales en materia de conducta ética, y no cabe duda, de que la actuación inapropiada de una organización tiene un impacto negativo sobre el sector en su conjunto. De ello se derivan notables perjuicios en la reputación, la imagen social y a la postre en las medidas de regulación introducidas por el legislativo como mecanismos de protección y salvaguarda de los intereses de la sociedad.

Recientemente se han aprobado las nuevas versiones del Código Ético de Tecnología Sanitaria y del Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria, con significativos cambios en la forma habitual de relación con el profesional y la organización de la salud. Es una excelente oportunidad para renovar el conocimiento de lo que es correcto en la materia, adoptarlo como forma cotidiana de proceder e impulsar la imagen de todas las empresas involucradas de forma positiva.   
 
“How well we come Through the era of globalization will depend on how we respond ethically to the idea that we live in one world”. Peter Singer (filósofo).

jueves, 2 de febrero de 2017

Turismo Sostenible y... ¿Responsable?


El turismo representa una fuente evidente de riqueza y empleo en nuestro país, y supone aproximadamente el 13% de los puestos de trabajo y casi el 11% del PIB, hasta alcanzar una cifra que superaba los 113.000 millones de euros en 2014 según el INE. Además, a nivel mundial según el World Travel & Tourism Council (WTTC) alcanzaría el 10% del PIB mundial, como recoge la revista DKV Tres Sesenta del pasado mes de diciembre, generando un impacto económico superior al de sectores como la industria química, la agricultura, la automoción, la educación o la banca.



No cabe duda de que una actividad de estas magnitudes produce impactos económicos, sociales y medioambientales y de que, como consecuencia, podríamos hablar de la necesidad de un turismo responsable o turismo sostenible. Lo cierto es que las consecuencias del turismo tienen efectos de doble sentido. Existen efectos positivos como la creación de empleo, los ingresos económicos y la generación de riqueza, las contribuciones a la población local y los intercambios culturales y sensibilización en materia de medio ambiente. Pero, por otra parte, existen impactos negativos como el incremento en el consumo energético, las emisiones de gases de efecto invernadero relativas al transporte o la alteración de ecosistemas consecuencia de la masificación y la edificación planificada con el objetivo prioritario de la obtención de beneficios a corto plazo.


El turismo produce impactos negativos como el incremento del consumo energético y las emisiones de GEI o la alteración de ecosistemas

La OMT (Organización Mundial del Turismo) define el turismo sostenible como: “Turismo que tenga plenamente en cuenta sus impactos económicos, sociales y ambientales actuales y futuros, atendiendo las necesidades de los visitantes, la industria, el medio ambiente y las comunidades de acogida”. Consciente de los riesgos y oportunidades de este sector, la OMT ha creado el 10YFP Sustainable Tourism Programme, con el objetivo de asegurar que el turismo puede contribuir al desarrollo sostenible en el marco de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). La visión del programa es la de alcanzar un turismo comprometido con el Sustainable Consumption and Production (SCP), es decir; la promoción de la eficiencia energética y de recursos, las infraestructuras y estilos de vida sostenibles, y la provisión de servicios básicos y empleo decente que propicie la calidad de vida para todos.


El programa cuenta con cuatro áreas programáticas dentro de una misión y objetivos que se orientan a la planificación del sector, de modo que se minimicen sus impactos sobre el cambio climático, se potencien las comunidades locales y se preserve el medioambiente y el patrimonio cultural de las comunidades receptoras.



Además, 2017 es el año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, así declarado por Naciones Unidas, y centrará el punto de mira en cinco ámbitos del turismo: I) Crecimiento económico inclusivo y sostenible II) Inclusión social, empleo y reducción de la pobreza III) Uso eficiente de los recursos, protección ambiental y cambio climático IV) Valores culturales, diversidad y patrimonio y V) Comprensión mutua, paz y seguridad. Es por lo tanto una excelente oportunidad para repensar el desarrollo de esta actividad económica de primera magnitud y dimensiones globales.


FUERZAS MOTRICES DEL DESAROLLO SOSTENIBLE

Como en otros sectores y ocasiones, tendremos la oportunidad de ver las posibilidades de avanzar en el turismo sostenible desde varias perspectivas. En primer lugar, la orientación y voluntad de acción de las propias cadenas de hoteles, operadores globales y agencias internacionales que gestionan el vasto negocio del turismo internacional. La orientación comenzando por casa, por así decir, implementando sistemas de gestión de la calidad y medioambiente en su propia organización y comunicándolo a los grupos de interés de forma adecuada y accesible, en este sentido véase Halcón Viajes entre otros ejemplos.


Y la voluntad de avanzar allí en las comunidades donde operan, actuando como fuerzas motrices del desarrollo sostenible y el crecimiento económico.  Para ello, será condición imprescindible que el modelo de generación de empleo y riqueza contenga elementos esenciales de seguridad laboral, dignidad salarial, garantías jurídicas y legales y una visión compartida enfocada en la sostenibilidad y el largo plazo. De ese modo, las próximas generaciones, podrán igualmente disfrutar de unas vacaciones sostenibles en esos lugares con los que a menudo todos soñamos visitar algún día. 

Transparencia, Ética y Buenas Prácticas en Farmaindustria


La transparencia ha llegado para quedarse. Y ya no hay marcha atrás. Esta es la principal conclusión que se ha extraído de la I Jornada sobre Transparencia en el Sector Farmacéutico, organizada por Transparencia Internacional España y Farmaindustria y celebrada en Madrid.

En el encuentro, en el que hubo tiempo para el autobombo –lo esperable–, pero también para la discusión, la reflexión y la crítica –la encomiable novedad–, los organizadores expusieron los avances que la industria farmacéutica ha logrado en los últimos años en materia de transparencia y buenas prácticas. Un esfuerzo que todos los grupos de interés reconocen como histórico.


“El Código de Buenas Prácticas es un ejemplo para otros sectores”, ha apuntado Lizcano

“Tienen que publicar muchas cosas que estaban en el ojo del huracán, como las transferencias de dinero y las ayudas a las facultativos”, ha asegurado Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional España. “Es muy importante que se apoye la formación de los profesionales y la investigación, pero dentro de unos límites para evitar excesos. Esto lo han propiciado con el Código de Buenas Prácticas, que es un ejemplo para otros sectores”.

Este código, cuya última actualización se realizó en octubre de 2016, es la norma básica del sistema de autorregulación de Farmaindustria y establece los límites de su relación con los pacientes, médicos e investigadores. Unos límites que, según Humberto Arnés, director general de la patronal de las farmacéuticas, “están sometidos al control de un estricto código deontológico, lo que permite poner en valor esta colaboración, pues si no existiera no se desarrollarían medicamentos ni los médicos harían el mejor uso posible de estos”.



Retransmisión completa de las jornadas. 

¿RESPONSABILIDAD SOCIAL O ARTICULACIÓN LEGAL?

Durante el primer bloque de la jornada, expertos en materia legal discutieron la idoneidad del Código de Buenas Prácticas, apuntando que este no solo responde a la buena voluntad de la industria, sino también a una necesidad de protección legal.  


Como ha explicado Esperanza Zambrano, miembro del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, el organismo público que vela por el cumplimiento de la ley de transparencia, la iniciativa de Farmaindustria va más allá de lo que pide la ley a los organismos privados, que solo tienen obligación de ser diáfanos en su relación con los entes públicos. No obstante, según explicó Carlos Balmisa, miembro de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia a este periódico, esta no puede ser entendida como un ejercicio de responsabilidad social, pues en realidad recoge tan solo las medidas necesarias para evitar unos posibles delitos que antes no existían.  

El Código de Buenas Prácticas recoge tan solo las medidas necesarias para evitar unos posibles delitos que antes no existían

“No es desconocido para el sector empresarial que el código penal ha introducido unas normas que cambian sustancialmente la cultura de los negocios”, ha explicado Silvia Bacigalupo, de Transparencia Internacional España. “La empresa de pronto tiene ante sus puertas peligros penales que están dentro de la empresa y por tanto unas necesidades de generar una serie de cumplimientos que van más allá de las buenas prácticas”.


Bacigalupo se refiere a la reforma del Código Penal de 2011 que, como ha explicado Miguel Ángel Encinar, miembro del gabinete técnico del Tribunal Supremo, tipifica como un delito la corrupción entre individuales. “Es un delito que se puede aplicar a médicos que tienen pagos indebidos por realizar actividad propiamente privada, como recetar un determinado medicamento o enviar a un paciente a un especialista concreto”.



En opinión de Encinar, “la cuestión de si el delito de corrupción privada, en el caso más elocuente, se puede aplicar o no al médico que recibe un pago indebido, llamémosle soborno, por prescribir un medicamento es una cuestión debatida”. Pero, en cualquier caso, hoy es posible interpretar como un delito muchas de las prácticas que la industria farmacéutica tenía como habituales.



El código de buenas prácticas es muy importante, asegura el jurista, en la medida en que aporta seguridad a empresas y profesionales, que solo tienen que seguir a rajatabla este para saber a partir de qué punto una actividad legítima de promoción comercial se convierte en un soborno.



“Es satisfactorio ver como el código refleja la prevención de algunas conductas que eran pare de nuestra cultura empresarial, porque hoy nos planteamos unos estándares que no teníamos hace 20 años, que no pensábamos que serían susceptibles de valoración negativa o incluso como una conducta constitutiva de delito”, ha apuntado Bacigalupo. “Nadie se preguntaba si la comida a la que están invitando podía ser interpretada como una política de regalo. Eran prácticas habituales”. Hoy no deberían serlo, y no por que las empresas hayan decidido de la noche a la mañana ser más responsables, sino por imperativo legal.


Fernando Carballo, presidente de Facme; Francisco Fernández, director de Comunicación de Farmaindustria; Neus Rams, de la Consejería de Salud de Cataluña, y Humberto Arnés, director general de Farmaindustria. (Joana Huertas / Sanitaria 2000)

LA PAZ CON LOS MÉDICOS, MÁS CERCA

Desde el pasado 1 de enero, todas las colaboraciones que los laboratorios hagan con profesionales sanitarios se publicarán ya de forma individualizada en junio de 2018, tal como se recoge en la última actualización del Código de Buenas Prácticas. Esta actualización se produjo el año pasado, tras un informe al respecto de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) emitido en abril, que provocó un conflicto entre la industria y las sociedades médicas.


La transparencia que promueve la industria “ha ido demasiado rápido y lejos sin haber sentado las bases de cómo debe realizarse”, asegura Carballo

En opinión de Fernando Carballo, presidente de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Española (Facme), la transparencia en torno a las transferencias de valor que promueve la industria “ha ido demasiado rápido y lejos sin haber sentado las bases de cómo debe realizarse”, de forma “unilateral” y “sin que haya habido una consulta sobre su impacto”. Ha cargado además contra Farmaindustria, que, en su opinión, “ha cogido la bandera de la transparencia como prestigio social, como si los demás no lo hiciéramos”.

En este sentido, Arnés ha insistido en que


“la transparencia es un medio, no un fin, pues si pudieramos tener otros mecanismos para que no haya conflicto de interes no requeríamos la transparencia”. En su opinión, “esta solo sirve para evitar los conflictos de interés que se pueda generar en esta relación necesaria”. 


Los médicos no solo se enfrentan a un problema de imagen –a partir del año que viene se conocerá quién recibe las transferencias de valor con nombres y apellidos– sino a un problema económico. Hace ya medio año el Ministerio de Hacienda mostró su intención de fiscalizar las ayudas que reciben los profesionales sanitarios de la industria farmacéutica para su formación continuada.



José Luis Andreu, presidente de la Sociedad Española de Reumatología, intervino en el encuentro para señalar que, a día de hoy, se han suspendido ya dos eventos de formaciónporque los profesionales tenían miedo de que esto tuviera repercusión fiscal en su declaración del año que viene. “O aclaramos rápido ese tema o nos vamos a encontrar con que va a colapsar un sistema de formación continuada de éxito, que ha permitido que la medicina española esté a un nivel comparable al resto”, ha apuntado Andreu. “Si esto colapsa, en cinco años estaremos obsoletos y la transparencia va tener un efecto secundario arrollador”.



En opinión de Arnés, no es tan evidente que Hacienda pueda fiscalizar estas ayudas, pues “cuando el empleador es el que proporciona la ayuda están exentas, porque se supone que el perceptor de esa ayuda no lo hace en beneficio propio”. 
Tras exponer con claridad las discrepancias, el evento ha finalizado con un achuchón entre el director de Farmaindustria y Facme; un “abrazo de Vergara”, como lo definió Carballo, que podría ser el principio del fin de la guerra abierta entre médicos e industria. 

Artículo de Miguel Ayuso en el Periódico de la RSS

jueves, 26 de enero de 2017

ISO 26000 + GRI en los Planes de Salud de los gobiernos. Salud Pública. Ministerio de Sanidad


La revista Salud Pública del Ministerio de Sanidad acaba de publicar un artículo de investigación titulado: Aspectos relevantes para el diseño de planes de salud sostenibles orientados a los grupos de interés: una propuesta basada en la guía ISO 26000:2010Además, el modelo propuesto vincula aquellos asuntos que han resultado elegidos por los grupos de interés como los más importantes a la hora de diseñar el plan de salud, con sus correspondientes indicadores en el modelo de informes de sostenibilidad G4 que publica el Global Reporting Initiative.    


El 78% por ciento de los asuntos relacionados con responsabilidad social son susceptibles de formar parte en los planes de salud

El trabajo aporta un método fundamentado en la experiencia de los agentes y las instituciones consultadas y en la literatura académica, acerca de la determinación de asuntos relevantes en el sector sanitario con el foco situado en la elaboración de un plan de salud con criterios de sostenibilidad. Para ello, ISO 26000 ofrece una guía basada en materias y asuntos relacionados con la responsabilidad social en las organizaciones, y Global Reporting Initiative incluye indicadores específicos.

Los resultados muestran que las siete materias y alrededor del 78% por ciento de los asuntos relacionados con responsabilidad social, y en particular los incluidos en la guía ISO 26000:2010, son susceptibles de formar parte en los planes de salud. Así se ha puesto de manifiesto a través del análisis de materialidad llevado a cabo. Los autores recomiendan que sean considerados en dichos planes de salud de las comunidades autónomas de forma genérica. La recomendación se basa en unas evidencias que han sido localizadas tanto a nivel teórico en las revisiones de la literatura como en los trabajos de investigación.

Las respuestas a los planteamientos propuestos por los investigadores provienen de un amplio grupo de expertos de las diecisiete comunidades autónomas, y de los ámbitos de la administración sanitaria, asociaciones de pacientes, gobiernos centrales y autonómicos, partidos políticos, la universidad y centros de investigación.   



El modelo de análisis propuesto se adapta a todo tipo de organizaciones, públicas y privadas, y recientemente fue utilizado por la patronal de Tecnología Sanitaria en su primerinforme de sostenibilidad 2015.

Con la entrada en vigor de la Directiva Europea 2014/95/UE sobre información no financiera de carácter social y medioambiental, las organizaciones en general y las del sector sanitario en particular y la industria asociada que se vean concernidas por la misma, deberán profundizar en sus informes anuales en modelos y metodologías solventes para comunicar la gestión de impactos a sus grupos de interés. Del modelo propuesto se desprende la importancia que tienen asuntos relacionados con la salud y los derechos humanos, la gestión de los recursos humanos en las organizaciones, la vinculación del medioambiente y la salud y la gobernanza entre otros.

jueves, 19 de enero de 2017

Incentivos, ética y conducta de las personas y las empresas

Los códigos de conducta y la autorregulación están experimentando una intensa fase de revisiones en el sector sanitario, la industria farmacéutica y la tecnología asociada a la salud. Es obvio, que el incremento de la demanda social de transparencia y comportamientos éticos, además de los avances legislativos lo hacen necesario. No obstante, como ya se recogiera en el documento de posicionamiento de la Organización Internacional de Empleadores en 1999, adoptada por el Consejo General de la OIT, lo importante no es el contenido del Código sino la conducta de las empresas, ya que las empresas que disponen de códigos no son necesariamente “mejores” que las que carecen de ellos.


Fuente: elaboración propia (M.A. Moyano). Nota: Farmaindustria editó con anterioridad un CBP en 2014.

Las novedades más destacables en los diferentes códigos que conciernen a las empresas que operan en nuestro país en el sector sanitario, se refieren al patrocinio de actividades relacionadas con la formación, participación en eventos y congresos, apoyo a la investigación y contratación de profesionales sanitarios y afines como consultores y asesores para las empresas.

Sería ingenuo pensar que el principio de separación ha estado omnipresente en las relaciones industria y profesionales
En particular, el hecho de que dichas aportaciones que venían realizándose hasta ahora de forma directa con el profesional, solo podrán realizarse de forma indirecta a través de las organizaciones sanitarias, lo que se conoce como patrocinio indirecto, a excepción de la contratación de consultores que, no obstante, hay obligación de informar a la institución.

De este modo se pretende avanzar en el principio de separación que dice textualmente: “Las relaciones entre la industria y los profesionales / organizaciones de salud no deben comprometer en ningún caso la autonomía e imparcialidad de ninguno de ellos, generar ventaja en las decisiones y procedimientos de compra ni fomentar recomendaciones”El Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria introduce, así mismo, modificaciones relativas a la prohibición de entregar obsequios por parte de la industria a los profesionales sanitarios y la obligación de publicar los pagos realizados por servicios de consultoría a los mismos entre una amplia batería de medidas de transparencia.

INFLUENCIAR AL COMPRADOR
Las decisiones de compra siempre debieron estar basadas en criterios técnicos, de coste eficacia y eficiencia, y obviamente de un adecuado balance de impacto en el presupuesto y resultados en salud. Y de ese modo se han tomado la mayor parte de las decisiones a lo largo de los años en el sector. No obstante, sería ingenuo pensar que el principio de separación ha estado omnipresente en las relaciones industria y profesionales sanitarios, cuando todos sabemos que no ha sido así.

Los incentivos fuertes asociados a resultados económicos es posible que propicien una desconexión con el sistema de valores de la empresa
La característica competitividad en el sector y el hecho de que el sistema público de salud se convierta en cliente único de la mayoría de las empresas, más un débil o inexistente sistema de vigilancia, han propiciado y probablemente siguen propiciando conductas no éticas, prácticas de colusión, conflicto de intereses, puertas giratorias, sobornos y un amplio abanico de actitudes y acciones en el marco de la búsqueda del lucro y el beneficio personal de quienes las realizan. También en el sector privado.

En octubre del año 2013, la Comisión Europea publicó un estudio titulado: Study on corruption in healthcare sectorque refleja con todo lujo de detalles la percepción, si no el conocimiento, de las prácticas que se llevan a cabo en materia de corrupción en el sector. A la pregunta "¿Piensa usted que el dar y recibir sobornos y el abuso de posiciones de poder para el beneficio personal están muy extendidos entre las personas que trabajan en el sector de la salud pública?" Nuestro país obtiene un destacado séptimo lugar, muy por encima de la media de la UE27, y solo por detrás de países como Grecia, Eslovenia, Hungría, Rumanía, Chipre y Bulgaria.


    

INCENTIVAR LA FALTA DE ÉTICA
En un artículo titulado: Las disfuncionalidades de los incentivos y la ética de los sistemas de control, de los profesores del IESE, Josep M. Rosanas y Natalia Cugueró en 2011, se puede leer: “cuando el sistema de incentivos llega a ser tan poderoso que las personas acaban haciendo (consciente o inconscientemente) cualquier cosa para conseguir las recompensas propuestas, no tenemos ninguna garantía de que se consigan los objetivos reales a largo plazo de la organización (incluso en casos extremos su supervivencia) ni de que éstos (y el comportamiento que se sigue) sea ético.  Y añaden los autores, que las empresas que han propiciado los mayores escándalos de corrupción no carecían de sistemas de control ni probablemente de códigos de conducta, pero sí que con frecuencia compensaban a los directivos con elevados incentivos (por lo general económicos).

La regeneración ética no parece que pueda venir exclusivamente de un incremento de los sistemas de control
Los incentivos fuertes, en términos de porcentajes de la remuneración total, asociados a resultados económicos es posible que propicien una desconexión con el sistema de valores de la empresa y del sector. Y no hay que olvidar, en un contexto de presión sobre el empleo y la competencia interna, que la amenaza de perder el trabajo ante la falta de cumplimiento de los objetivos económicos de la empresa podría actuar como driver de activación a la hora de justificar cualquier medio o acción, incluida la falta de ética, como mecanismo de defensa y supervivencia.

La regeneración ética no parece que pueda venir exclusivamente de un incremento de los sistemas de control y, aún menos, de la autoregulación. La relación de agencia entre propietarios y directivos enfocada en el corto plazo y la maximización de beneficios recompensada con altos incentivos actuarían como drivers en la dirección contraria. Adicionalmente a los sistemas de incentivos fuertes de carácter económico, que no deberían ser el motor principal de la acción directiva, parece preciso introducir sistemas de control informal. El sentido de pertenencia, de logro a largo a plazo acordes con la visión y los valores de la organización y de salvaguarda de la reputación y la imagen corporativas, deberían igualmente ser parte esencial de la recompensa por el trabajo realizado.